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Elementos Mitológicos de la Arquitectura China

Elementos Mitológicos

de la Arquitectura China


 
Conceptos provenientes del taoísmo y su cultura etán normalmente presentes en las construcciones chinas, desde las residencias de la gente común hasta las grandes obras imperiales o religiosas.

Algunos de los elementos a destacar son:

Muros pantalla


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Situados enfrente de la puerta principal para dificultar la entrada a espíritus malvados, de los que se cree que se desplazan en línea recta.


Talismanes y figuras de buen augurio

feng shui taoísmo construcciones chinas Elementos Mitológicos Arquitectura 2

Los paños de las puertas tienen forma de guardianes o dioses de la puerta que protegen la casa de influencias malignas y traen buena suerte.

Tres figuras antropomórficas representan las estrellas Fu Lu Shou (福禄寿), a veces acompañadas de la frase “las tres estrellas están presentes” (三星在).

Frutas y animales representados en jeroglíficos como símbolos de fortuna y prosperidad, especialmente murciélagos y granadas.

Es bueno que el edificio tenga montañas en la parte posterior y agua en la parte anterior. También es preferible que la parte trasera, generalmente sin ventanas, esté orientada hacia el norte, de donde el viento es más frío en invierno.


 
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Estanques, pozos y otras fuentes de agua son normalmente incluidas en la estructura.

La arquitectura china tradicionalmente da mucha importancia a elementos como el color, los números o los puntos cardinales. Lo cual refleja la creencia en un tipo de inmanencia, por la cual la naturaleza de las cosas puede ser completamente contenida en su propia forma. A diferencia de occidente, donde se ha desarrollado a lo largo de la historia un cuerpo de literatura arquitectónica, en China se ha escrito poco sobre teoría arquitectónica. Un texto antiguo, el Kaogongji(考工记) es el referente y nunca ha sido refutado. Sin embargo, ideas sobre la harmonía del cosmos y la ordenación de la ciudad eran normalmente interpretadas en su nivel más básico, por lo que nunca ha existido una reproducción de la ciudad “ideal”. De todos modos, el Beijing de los siglos XV y XVI es uno de los mejores ejemplos de planificación urbanística china.

 

15/10/2012 23:55 Carlos Sosa #. Cultura Tradicional China No hay comentarios. Comentar.

Dioses y ancestros milenarios

Dioses y ancestros milenarios


                       

El dios Guan Yu 
  

El culto a los antepasados y los ritos funerarios propios de la religión tradicional china forman hoy parte importante del patrimonio rescatado de la época.

La religión tradicional china es un conjunto de creencias ancestrales de origen incierto que predominaron hasta la difusión del budismo y otras religiones a partir del siglo II a.C. Se trataba de un conjunto de mitos y cultos enfocados principalmente en la adoración politeísta a los dioses naturales, la veneración de los antepasados y el culto a la muerte.

 

La Tierra, el Cielo, la ciudad y el hombre

La ciudad representaba simbólicamente al mundo, dominado por el rey. Llegaba a ser, incluso, símbolo de todo el universo. Por eso en cada estación, el rey se trasladaba de una parte a otra de ella, imitando un viaje por sus territorios. Basados en este principio, los letrados formularon más tarde la teoría del mingdang o edificio del calendario, una sala donde el emperador tenía las audiencias, cambiándose de lugar según las estaciones.

Pero la ciudad era también el lugar por excelencia donde el rey celebraba el culto, comunicándose con el Cielo, del que recibía su poder. A su vez, el Cielo tenía necesidad de los hombres: la Tierra, cuadrada, y el Cielo, redondo, no podrían estar en conexión, si entre ellos no estuviese el hombre, quicio del universo; y el soberano era, por definición, la esencia misma del hombre.

 

Los antepasados

A pesar de la importancia de esta estructura del universo como legitimadora del poder del rey, el sentido de lo sagrado se manifestaba mucho más a menudo en los cultos agrarios y, sobre todo, en el culto a los antepasados. Los ancestros de la estirpe eran los que poseían la experiencia, y en particular la de la muerte. A ellos se les debía una veneración propia y ésta se realizaba con ritos especiales, los sacrificios y el banquete, en un templo dedicado a ellos. Del mismo modo los antepasados de la familia real y de las familias más importantes cobraban importancia fundamental en los ritos y festividades de los reinos y las ciudades.

En China tuvo también gran importancia el arte de interpelar a los antepasados para conocer su parecer sobre determinadas cuestiones. Las prácticas adivinatorias más antiguas se remontan al Neolítico, pero sólo se conocen bien las de la Edad del Bronce, por estar relacionadas con ellas los primeros elementos de la escritura china, que servían para transcribir las peticiones que se hacían y, sobre todo, sus respuestas.

El desarrollo de la escritura coincidió con el comienzo de la adivinación con huesos de animales. Ésta se basaba en que ciertos huesos planos, como omóplatos de cérvidos o bovinos, o caparazones de tortuga, se agrietaban, formando una red de finas hendiduras, cuando se aplicaba sobre ellos una varilla candente en un punto en que anteriormente se había hecho un pequeño hoyo. Los adivinos eran los que sabían interpretar la red de grietas así obtenidas. Las preguntas que se hacían a los dioses o a los antepasados y, sobre todo, las respuestas de los antepasados, se transcribían después en los huesos.

 

La muerte y los ritos fúnebres

En la religión tradicional china, la muerte era concebida como una réplica de la vida sobre la Tierra. En efecto, en el momento de morir, algunas almas –a cada individuo se le atribuían diversas almas– quedaban dentro del cuerpo y le permitían seguir bajo tierra con una existencia igual a la que había tenido en la Tierra.

Por eso, los grandes personajes, y en especial los reyes, eran sepultados con gran pompa. Por ejemplo, dentro de varios ataúdes, a los que, además, se protegía con un sarcófago. El conjunto era colocado en una fosa de tierra apisonada, con paredes revestidas de tablas. En los huecos y descansillos alrededor del sarcófago eran colgados los objetos que el difunto iba a necesitar para vivir y gozar: objetos familiares que él había utilizado cuando vivía, pero también otros expresamente fabricados para la tumba.

Lo más sorprendente y también terrible es la existencia de numerosos sacrificios humanos, resultado lógico de las concepciones de la época: el rey necesitaba mujeres, servidores y acompañantes. Así, soldados, prisionero, caballos, criadas, amigos, ministros... sacrificados allí mismo se colocaban en fosas cercanas a la tumba real o incluso en ella misma. Sólo a los grandes de este mundo se los rodeaba de tales signos honoríficos. Los costosos sacrificios, típicos de la Edad del Bronce, desaparecieron más tarde muy rápidamente. Desde la época de los Reinos Combatientes, 475-221 a.C., en lugar de hombres fueron colocadas estatuas de madera o cerámica; sin embargo, siguieron incluyéndose animales, sobre todo caballos, vivos o sacrificados en el sitio, hasta los primeros tiempos del imperio.

 

La actualidad

Es difícil de contabilizar, pero la religión tradicional china tiene cientos de millones de adeptos y todavía hoy se rinde culto a sus divinidades y se practican sus ritos y supersticiones, a menudo asimilados por otras religiones como el budismo, el taoísmo o el confuncianismo.



16/10/2012 00:04 Carlos Sosa #. Cultura Tradicional China No hay comentarios. Comentar.

Qin Shi Huang

Qin Shi Huang: el primer emperador de China unificada  

 

 

 

Fue el primer emperador de China unificada. Ente sus políticas, basadas en el Estado de derecho, recompensó a los agricultores y soldados para que cooperaran con la economía del país y la fortaleza militar

 

 

El emperador Qin Shi Huang es respetado como el primer emperador de China unificada. Nació durante el periodo de Los Estados Combatientes (475 a.C. ~ 221 a.C.) y se enfrentó a muchos obstáculos. Su ascenso al poder es una gran leyenda en la historia de China.

 

El padre del emperador Qin fue Ying Yiren. En su juventud, Ying fue un príncipe del Estado de Qin, donde vivió exiliado como rehén bajo el poder del Estado de Zhao. La vida como rehén fue difícil, y Ying vivía en extrema pobreza. El abuelo de Ying fue el rey de Qing, pero el padre de Ying no fue el príncipe heredero. Ying además tuvo más de 20 hermanos de parte de las muchas esposas de su padre. Fue enviado a Zhao porque era un miembro de la familia real y esto era una práctica común en el periodo de Los Estados Combatientes para así mantener la paz entre estados vecinos.

 

En esa época, había siete estados en China todos en guerra unos con otros. Zhao fue uno de los más fuertes militarmente, y estuvo intermitentemente en guerra con Qin durante décadas.

 

En el 260 a.C., un comerciante llamado Lu Buwei visitó a Ying que vivía en una profunda desesperación. Lu, con una agudeza política extraordinaria, se dio cuenta de que esta era una oportunidad única en la vida. Lu invirtió una gran cantidad de dinero para apoyar a Ying, y hasta le dio una de sus concubinas favoritas, Dama Zhao. Al año siguiente, 259 a.C., Ying y Dama Zhao tuvieron un hijo, al que llamaron Ying Zheng, y que posteriormente se convertiría en el emperador Qin Shi Huang.

 

Lu continuó apoyando políticamente a Ying Yiren. Dos años más tarde, gracias a su capacidad de persuasión y sus generosos sobornos, Ying y su familia pudieron regresar al Estado de Qin. Lu también logró que el padre de Ying, y posteriormente Ying, se convirtieran en los príncipes herederos.

 

A los 12 años, Ying Zheng se convirtió en el rey de Qin en el año 247 a.C. después de que su padre muriera (existen algunas conjeturas entre los estudiosos que afirman que Lu Buwei fue en realidad el padre de Ying Zheng). Lu llegó a ser el más alto funcionario de la corte y se encargó de todos los asuntos del Estado.

 

Sin embargo la buena suerte de Lu no duró mucho tiempo, y en el año 238 a.C., Ying Zheng se convirtió en un adulto y se hizo cargo del poder en el país. Poco después, Lu participó en un golpe de Estado y fue forzado a suicidarse. Todo lo que quedó de él fueron los libros de historia que redactó, que siguen siendo muy conocidos en la actualidad.

 

Después de que Ying Zheng se convirtiese en rey, estaba decidido a fortalecer Qin, y fue preparándose para apoderarse de los otros seis estados. Las políticas de Qin se centraron en el Estado de derecho. Recompensó a los agricultores y soldados para que cooperaran con la economía del país y la fortaleza militar. Poco a poco, las leyes de Qin se volvieron muy detalladas y completas. Por ejemplo, cuando las familias tenían varones y no los enviaban a incorporarse al ejército, eran multadas por violar el reclutamiento.

 

El acercamiento de Ying Zheng a los Estados en guerra fue tras hacerse amigo de los estados lejanos y atacar los que estaban cerca. En poco más de una década, los Estados cercanos a Qin fueron derrotados y anexados. Poco después, Qin fue capaz de apoderarse de los otros seis Estados, además del estado de Nanyue al sur (que incluyen las actuales provincias de Guangdong, Guangxi y Yunnan). Para el 221 a.C., ya había formado la mayor dinastía en la historia de China.

 

¿Cómo debería Ying Zheng gobernar un país de un tamaño sin precedentes, con una población más grande que nunca? Muchos funcionarios sugirieron que dividiera la tierra y se la diera a los generales como recompensa, básicamente creando pequeños reinos, pero Ying Zheng no estuvo de acuerdo.

 

Él fue el primero en proclamarse emperador de China. No había tal título antes de que él lo creara, por lo que fue llamado el Primer Emperador de China. Él esperaba que Qin durara por siempre por lo que implementó políticas que fortalecieron su propio poder.

 

En el 213 a. C emitió una orden para enterrar vivos a 460 eruditos. También ordenó la destrucción de todos los archivos históricos de los estados anteriores, la propiedad privada de obras de las 100 escuelas, incluyendo la escuela de Confucio

Ying Zheng, que se había convertido en Qin Shi Huang, rescindió sus títulos nobiliarios, y adoptó un sistema político centralizado de autoridad. Él estableció el Consejo de Ministros a nivel del gobierno central, llamado el sistema de nueve ministros o de los nueve miembros del gabinete. A sí se constituye el sistema que  dividió el país en condados. Todos los funcionarios fueron nombrados por el emperador. El emperador podría mantener o eliminar cualquier funcionario de su voluntad.

 

En tercer lugar, se aplicó la ley muy estrictamente desde la jerarquía social más alta hasta los funcionarios de la jerarquía más baja en todo el país, los cuales debían obedecer las leyes en forma rigurosa y estricta del imperio Qin. Los infractores serían  procesados, sin excepción.

 

En cuarto lugar, se unificó la escritura en los estados con conflictos y todos los escritos serían con los caracteres antiguos

 

El gobierno Qin emitió la norma para los caracteres escritos. El "sello menor" de Qin se convirtió en la lengua escrita oficial, para ser utilizado por todos los funcionarios y ciudadanos de a pie.

 

En quinto lugar, los sistemas monetarios y los de medición se unificaron. Las medidas universales de longitud, volumen,  moneda, e incluso la distancia entre las ruedas de un carro tirado por caballos estaban unificadas. Después de la unificación, Qin Shi Huang en su  nuevo imperio, supervisó las  regiones subordinadas, Se construyeron  caminos que llevaba a varias regiones en China lo que facilitó la rápida movilización de sus fuerzas militares. Estos caminos eran anchos, permitiendo el paso de  cuatro carros tirados por caballos en paralelo, que recorrían  desde la capital a los condados remotos de la periferia del imperio.

 

Para contrarrestar el acoso de los pastores nómadas Xungnu del norte, Qin Shi Huang ordenó construir  la Gran Muralla a lo largo de las fronteras del norte en los antiguos estados en guerra. La última línea de fortificaciones se extendió más de 3.000 millas, lo que hoy conocemos como la Gran Muralla de China, una gran obra donde trabajaron 400 mil  jóvenes fuertes durante muchos años para completar este trabajo.

 

La Gran Muralla ha sido reconstruida por las generaciones siguientes, ahora es más alta y esta más sólidamente construida que en el reinado de Qin Shi Huang.

Qin Shi Huang continuó ofreciendo un trato preferencial a los intelectuales y creó una posición oficial de doctorado para ellos. Estas posiciones de doctorado eran titulares y no ofrecían responsabilidades de asociación y poder. Estos, sin embargo, significaron logros académicos, y eran equivalentes al doctorado de hoy en día.

 

Siempre que había una vacante en el gobierno, estos estudiosos de doctorado eran los posibles candidatos para ocupar el poder. Estos intelectuales venían de muy lejos a las más reconocidas  escuelas que incluían el taoísmo y el confucianismo.

 

Algo curioso es como algunos intelectuales eran de sexo masculino, las brujas sostenían que podían localizar a deidades o encontrar recetas para inmortalidad. No era raro que los intelectuales discutan sobre temas sociales y políticos. Cuando la discusión o disputa se instaló en el camino de las políticas existentes, Qin Shi Huang decidió  silenciarlos. Algunos estudiosos del doctorado seguirían a la crítica de las políticas contemporáneas.

 

En el 213 a. C., Qin Shi Huang emitió una orden para enterrar vivos a 460 eruditos. También ordenó la destrucción de todos los archivos históricos de los estados anteriores, la propiedad privada de obras de las 100 escuelas, incluyendo la escuela de Confucio y otros libros, con la excepción del Archivo Histórico Qin, libros de medicina, adivinación, de agricultura, copias del Clásico de la Poesía y el Clásico de la Historia. Además se emitieron decretos para prohibir el debate sobre estos clásicos para descartar cualquier posible reflejo en la política contemporánea a través de la discusión indirecta de los acontecimientos históricos. Los infractores eran procesados con todo el peso de la ley, que incluía penas de muerte.

 

El papel no había sido inventado en ese entonces y todos los libros eran escritos en hojas de bambú atadas con cuerdas finas. La educación no estaba muy extendida en ese momento y los académicos altamente educados eran pocos en número.

En consecuencia, la quema de libros de bambú y el enterramiento de los eruditos se han pasado a la historia como una vívida descripción del reinado de emperador Qin Shi Huang. En el año 210 a.C., Qin Shi Huang se enfermó mientras inspeccionaba el país. Murió a los 49 años mientras regresaba apresuradamente a la capital.

 

Algunos sinólogos sostienen que la mayoría de los 400 eruditos que Qin Shi Huang enterró vivos eran alquimistas, quienes afirmaban que podrían poner al emperador en contacto con las deidades y ayudarle a encontrar la receta para la inmortalidad. Los archivos históricos han registrado que había entregado una exorbitante cantidad de dinero a cuatro alquimistas para que buscaran en las deidades la inmortalidad para el emperador. Ellos, al no cumplir sus promesas no regresaron. Indignado por las mentiras flagrantes, Qin Shi Huang ordenó el entierro vivo de todos los alquimistas, que ascendieron a más de 400.

 

Uno de los alquimistas que escapó era Xu Fu quién condujo a 3.000 niños y niñas, junto con diversas tecnologías chinas y artefactos para navegar al este en busca de las deidades, pero nunca regresó. De acuerdo con registros tanto de China como de Japón, Xu arribó  a Japón ayudando a la agricultura y otras tecnologías a poner fin a la Edad de Piedra y el comienzo de  una nueva página en la civilización japonesa.

 

En la antigua tradición popular china, las personas asocian a Qin Shi Huang con la tiranía despiadada. Los emperadores eran asesorados por eruditos para que jamás lo tomaran como ejemplo, aunque ninguno de estos consejos era escuchado. Al mismo tiempo, un número de estudiosos han llevado a cabo una comprensión racional del papel histórico de Qin Shi Huang. Después de todo, el poder ilimitado imperial, el Consejo de
Ministros y sistemas  de Condado que creó y el inmenso territorio que conquistó han tenido un impacto sin precedentes en las generaciones de líderes chinos que le sucedió.

 

Con las construcciones importantes, incluyendo la Gran Muralla y el lujoso Palacio Epang, y las campañas militares contra los nómadas Xungnu al norte y los antepasados de Vietnam en el sur, trajo dificultades financieras a la Dinastía Qin.

 

La gente que vivía en la miseria se quejaba de la las leyes duras de Qin. Sólo tres años después de la muerte de Qin Shi Huang, la dinastía Qin, la cuarta en la historia china, se derrumbó con el levantamiento de campesinos por todo el imperio.

 

Mausoleo del primer emperador

   
 
 
 
   
 
 
 
 
 
16/10/2012 00:11 Carlos Sosa #. Cultura Tradicional China No hay comentarios. Comentar.

La quema de libros

La quema de libros durante la dinastía Qin

 
Primera página del Shiji - Dominio público Primera página del Shiji - Dominio público

  

Sima Qian describe el episodio de la quema de libros en el Shiji, la obra reconocida como la primera historia de China.

 

Durante el mandato del Primer Soberano Emperador de la dinastía Qin (Qin Shihuang) se destruyeron los documentos que contenían informaciones sobre los reinos anteriores dejando sólo los libros y crónicas de la dinastía Qin. Este episodio se describe en el Shiji de Sima Qian.

 

El Shiji o Memorias Históricas, de Sima Qian

El Shiji se escribió a principios del siglo I aC, entre los años 109 y 91 aC y se considera la primera historia general de China. Tiene ciento treinta volúmenes que comprenden desde la época del Emperador Amarillo, o Huáng Di (2698 aC - 2598 aC) hasta mitades del periodo de la dinastía Han (206 aC - 220 dC). Esta obra proporciona mucha información sobre la política, la cultura, la economía, la historia, la cronología y la biografía de dinastías anteriores a la época en que fue escrita.

Su autor es Sima Qian (145-85 aC), el primer historiador que determina la cultura china tradicional y una de las grandes figuras de la literatura china.

 

La quema de libros durante la dinastía Qin

Durante el mandato de Qin Shihuang, un noble llamado Shun Yue se atrevió a criticar al emperador, y en su exposición hizo referencia a acciones de reyes de anteriores periodos dinásticos. Citó a los reyes Yin y Zhou, pertenecientes a la dinastía Shang y a la dinastía Zhou respectivamente. Ante tan amplio conocimiento histórico por parte del noble, el emperador Qin Shihuang decidió destruir los documentos que contenían informaciones sobre los reinos anteriores.

Se quemaron casi todos los grandes clásicos del mundo chino y sólo se salvaron de la quema los libros de medicina, de adivinación y de agricultura. De esta manera Shihuang conseguía el control del pensamiento y del pueblo. Durante este proceso todos aquellos que cuestionaban sus decisiones fueron perseguidos y asesinados.

Entre los libros que se quemaron figuran el Clásico de la Poesía (Shijing), el Clásico de los Documentos (Shujing) y los textos de las Cien Escuelas, todos ellos de gran valor histórico.

 

 

El legismo en la dinastía Qin

Li Si, el primer ministro de Shihuang fue determinante en la decisión de la quema de libros. Li Si era un legista convencido y creía en un modelo de Estado basado en las leyes.

Para los legistas, el control del pueblo era fundamental para garantizar un buen gobierno. Li Si creía que la cultura que se obtenía de los libros no legistas podía favorecer que el pueblo cuestionara las decisiones del emperador. Así pues, lo mejor era eliminarlos. De esta forma, se controlaban las libertades del pueblo y se hacía posible que la autoridad de los mandatarios fuera ilimitada. El legismo implicaba que hubieran muchas normas que todos debían cumplir por igual, independientemente de su clase social o manera de pensar.

 

Recuperación de libros durante la dinastía Han

Algunos de estos textos se pudieron recuperar posteriormente gracias a que algunos letrados fieles los habían memorizado o habían escondido los documentos originales. Fue durante la dinastía de los Han que se investigó sobre los textos recuperados para descubrir si correspondían exactamente a los textos originales o eran resultado de adaptaciones o versiones de las mismas obras. Con esta actuación, los Han se convirtieron en restauradores de la tradición china para continuar aportando nuevas obras de carácter histórico y poético, en muchos casos tomando como referencia los clásicos recuperados.

Sima Qian atribuye la quema de libros a una reacción de Shihuang a una crítica realizada por un noble de Qin, dando de esta manera información en el Shiji sobre el legismo y la importancia de las leyes estrictas para mantener la obediencia del pueblo y la estabilidad del gobierno.

16/10/2012 00:22 Carlos Sosa #. Cultura Tradicional China No hay comentarios. Comentar.


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